En el siglo XVI, los guayupe ocupaban el sureste de los llanos, en el actual departamento del Meta, área conocida por los cronistas como llanos de San Juan y San Martín. Es entonces que la etnia guayupe es catalogada como una de las más desarrolladas, entre aquellas que poblaron este espacio demográfico.
En 1983, los arqueólogos colombianos Santiago Mora e Inés Cavelier, iniciaron investigaciones en proximidades del río Acacias, en las Salinas de Upín (Restrepo), en la trocha a pocos Km de Puerto Caldas. Las fechas obtenidas para las zonas próximas al río Acacias y en la zona de Fuente de Oro, en el costado norte del río Ariari y su tributario, el Iriqué, son 1570 d.C y 1630 d.C, aproximadamente.
Los elementos líticos, cerámicos y la colección de semillas carbonizadas encontradas en los sitios de la excavación de las regiones mencionadas, llevaron a concluir que durante el siglo XVI y probablemente durante algunos siglos anteriores, gran parte del territorio del departamento del Meta, había sido controlado por una misma etnia.
Mediante un cotejo de elementos obtenidos en las excavaciones arqueológicas, los investigadores asignan un área de 22.000 km2, controlada por los guayupe, saez y operiguas, lo que equivale a un 26% de la actual extensión del Meta. De la investigación en esta área, vale la pena resaltar la ocupación de diferentes ambientes dentro del espacio geográfico y una posible explotación de los recursos naturales:
· en las tierras altas del río Acacias, el cultivo de maíz, fríjol y explotación de palma.
· al norte de Restrepo, en Upín, la explotación de sal y el comercio con los muiscas.
· en la planicie inundable del río Ariari, el cultivo de yuca y algodón.
Además de la agricultura, los guayupe se dedicaron también a la caza y la pesca, para complementar su alimentación. En una investigación realizada por la antropóloga Elizabeth López y el agrólogo Pedro José Botero titulada “ La cultura guayupe presente en las llanuras aluviales de los ríos Ariari y Guayabero” se menciona una fecha de población cercana al 280 d.C. Dicha investigación es muy significativa pues permite establecer un paralelo entre los guayupe del río Ariari y los de Guayabero, gracias a resultados concernientes a los suelos antrópicos o antropogénicos. El hallazgo de suelos antrópicos (intervenidos por el hombre) en la orinoquía colombiana, en tierras cultivadas por los guayupe en el río Guayabero, implica la utilización de técnicas desarrolladas por los grupos prehispánicos, para el buen manejo y uso de los suelos.
La alfarería
Las técnicas desarrolladas para la alfarería, como la elaboración de cerámica con el sistema de rollos y la utilización de un desgrasante vegetal como el caraipe, además de estilos, tinturas y formas, permiten considerar a los guayupe como uno de los grupos alfareros especializados en Colombia.
Las investigaciones asignan a dicha etnia un área de ocupación definida hacia el interior de los actuales límites del Meta y más allá de la frontera con el Guaviare, y en cuanto a la antigüedad del poblamiento se puede establecer uno tardío, efectuado antes de la invasión española, y uno reciente, después de la invasión española.
En consecuencia, la etnia guayupe, en los estadios culturales colombianos denominados paleoindio, arcaico y formativo, estaría ubicada en el denominado estadio formativo, que se caracteriza, entre otros aspectos de orden cultural, por la sedentarización, la agricultura, la alfarería y la práctica de los cultos funerarios.
Las urnas funerarias de Puerto Santander.
Durante el mes de octubre de 1990, en Puerto Santander, municipio de Fuente de Oro, en la región del Ariari, los obreros de FONAM, al abrir las zanjas para la instalación de la red de alcantarillado de dicha localidad, encontraron material cerámico representado en cuencos y urnas funerarias.
Se dio aviso entonces al Instituto Colombiano de Antropología, que envió al arqueólogo Santiago Mora para rendir un informe preliminar sobre el hecho y recomendar la iniciación de una labor arqueológica de rescate.
Varios arqueólogos coinciden en anotar que el sitio pudo haber sido un cementerio guayupe, en el que las urnas se encontraron a escasos 32 y
Son variadas las formas, decoración y técnica alfarera del complejo funerario. Se observaron tres grupos cerámicos, uno correspondiente a vasijas de forma antropomorfa modelada con apliques, pintura roja y blanca. El segundo, vasijas globulares sin decoración y que, por su forma, podrían catalogarse como de uso doméstico. El tercer grupo contiene pequeñas ollas, cuencos y platos incisos.
Investigación arqueológica en la cuenca del Alto Guatiquía, jurisdicción Del Calvario, Meta.
El Calvario está situado a una altura de
De acuerdo a la frecuencia de estos conjuntos, el arqueólogo indicaba el rumbo de las rutas de poblamiento prehispánico de la zona.
Se propuso entonces que los diferentes tipos cerámicos identificados arqueológicamente en la amazonía y la orinoquía, procedían del curso medio del río Amazonas. Luego se compararon los materiales de cerámica obtenidos en cercanías del río Ariari con los de la amazonía y la orinoquía, y se encontraron similitudes, lo que le hizo suponer que había una relación muy estrecha entre esas dos regiones.
En 1975, Gerardo y Alicia Reichel-Dolmatoff, hicieron una excavación arqueológica en las llanuras del Manacacías en montículos que resultaron ser una forma prehispánica de cultivo de raíces, los cuales representan una importante adaptación a los cambios climáticos propios de las sabanas tropicales.
En 1980, Inés Cavalier hizo un reconocimiento de la zona del río Guejar, donde se realizó una recolección de material superficial y descripción de arte rupestre. Tres años después se lleva a cabo un trabajo en proximidades de Acacias, describiendo asentamientos. Se adelanta la excavación de una planta de una habitación, en una terraza alta del río Acacias donde se pudieron identificar antiguas actividades y procesos de formación y alteración de yacimientos. Se comprobó que esta área había sido ocupada por grupos de agricultores ya que entre los materiales recuperados se encontraron restos vegetales carbonizados, cerámicos y poco material lítico. Las técnicas más comunes de decoración fueron la aplicación de figuras zoomorfas sobre recipientes y las pinturas en el exterior de las vasijas con tinturas roja, blanca y negra, mostrando un patrón complejo. Este yacimiento se ubicó cronológicamente hacia el año 1570 d.C.
En 1986, Graciela Escobar realizó su trabajo de grado en San Juanito, en el Alto Guatiquía, zona bastante quebrada y con grandes pendientes, entre los 25° y 50°, donde se practicaron sondeos y trincheras estratigráficas en sitios escogidos. Entre lo que se halló se encuentra una tumba de cancel con cinco lajas verticales y una horizontal y cerámica relacionada con grupos muiscas, desgrasante gris y desgrasante de tiestos.
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